Siroco

Fast Expo DUQUE

Fast Expo DUQUE

viernes 27 Febrero

Gratis

RRSS/Web

Gratis
Fecha: viernes 27 Febrero
Hora: 21:00 a 00h
Entradas anticipadas: gratis
Entradas taquilla: gratis
Planta: Espacio Artlab
Tipo: Fast expos

Exposición META-NATURA (Juan Carlos Sánchez Duque / DUQUE) 

Génesis, paisaje y pseudo-naturaleza en sistemas generativos 

La exposición titulada “Meta-Natura” comprenden en su conjunto tres piezas: El vídeo  titulado “Topología del paisaje” con una duración de seis minutos y medio; El vídeo “Antes de la  forma (memoria acuosa)” de una duración aproximada de dos minutos; y la serie de diez vídeos  titulada “Meta-Natura” con duraciones entre dos minutos y algo más de tres minutos. Los dos  primeros vídeos son de formato horizontal y el resto en formato vertical. 

La serie “Meta-Natura” se sitúa en un territorio crítico donde convergen génesis, paisaje y  generación artificial, proponiendo una reflexión sobre la vida no como estado dado, sino como  proceso, latencia y posibilidad. Al igual que en “Antes de la forma (memoria acuosa)” y “Topología  del paisaje”, la obra desplaza el foco desde la representación hacia las condiciones de aparición de lo  vivo y de lo natural en un contexto mediado por sistemas algorítmicos. 

El punto de partida de “Meta-Natura” es un paisaje real marcado por la imposibilidad: el río  de las minas de Riotinto, un entorno químicamente hostil donde la vida vegetal no puede prosperar.  Este territorio funciona como una zona de latencia negativa, un espacio donde la génesis ha sido  interrumpida. Frente a esta ausencia, la obra no plantea una restauración ni una promesa  tecnológica, sino la construcción de una pseudo-naturaleza: una naturaleza generada, simulada y  transgresora que emerge únicamente en el plano de lo artificial. 

Esta operación conecta directamente con “Antes de la forma (memoria acuosa)”, donde la  vida es pensada como estado previo a la estabilización formal. En ambos casos, la obra se sitúa en un  umbral: allí donde la materia aún no ha cristalizado en organismos reconocibles, o donde la  naturaleza ya no puede operar por sí misma. La inteligencia artificial actúa aquí como medio  generativo que reactiva una memoria visual y simbólica de lo vivo, produciendo formas que no  responden a una lógica biológica, sino a una memoria aprendida, acumulada en sistemas de  representación. 

Las mutaciones que atraviesan “Meta-Natura” —raíces que devienen extremidades  animales, ojos humanos incrustados en tallos, cuerpos nonatos integrados en estructuras  vegetales— no funcionan como anomalías, sino como manifestaciones de una vida especulativa.  Estas formas híbridas desestabilizan las jerarquías entre especies y reinos, situando la obra en un  espacio donde lo vegetal, lo animal, lo humano y lo artificial se pliegan unos sobre otros. La vida  aparece, así como exceso, proliferación y mezcla, más cercana a lo ancestral y lo monstruoso que a  una idea armónica de naturaleza. 

Desde esta perspectiva, la serie Meta-Natura dialoga también con Topología del paisaje, al  concebir el entorno no como escenario fijo, sino como estructura relacional y procesual. El paisaje  no es un fondo pasivo, sino un sistema que se produce y se reorganiza continuamente mediante  reglas generativas. En este contexto, la topología permite pensar el espacio como una red de  relaciones dinámicas, donde lo importante no es la forma final del paisaje, sino su capacidad de  transformarse, regenerarse y persistir como sistema. 

La noción de paisaje, tradicionalmente asociada a la contemplación y a la distancia, se ve  aquí radicalmente desplazada. En estas obras, el paisaje no se observa desde fuera: se habita, se  atraviesa y se genera. Ya sea el medio acuoso primigenio, el bosque procedimental o el cauce estéril 

del río Tinto, el espacio se presenta siempre como un campo activo, en tensión entre lo natural y lo  artificial, entre lo posible y lo imposible. 

Estas piezas articulan una reflexión sobre la condición post-natural del paisaje  contemporáneo. La máquina, alimentada por patrones culturales, estéticos y afectivos, no se limita a  imitar la naturaleza, sino que se convierte en un agente generativo capaz de producir nuevas formas  de lo vivo. Lo artificial deja de ser antagónico a lo natural para convertirse en su prolongación  especulativa. 

Este corpus de obras no propone respuestas cerradas, sino un espacio de interrogación:  ¿qué significa hoy hablar de génesis, de paisaje o de vida cuando estos conceptos están atravesados  por simulaciones, algoritmos y sistemas autónomos? Al situarse antes de la forma, en la topología  del paisaje y más allá de la naturaleza, el trabajo plantea una visión donde la creación surge  precisamente de la latencia, la mutación y la imposibilidad, activando una memoria profunda de lo  vivo que persiste incluso allí donde la naturaleza ha sido negada.