Hora: 21:00 a 00h Entradas anticipadas: gratis Entradas taquilla: gratis Planta: Espacio Artlab Tipo: Fast expos
Exposición META-NATURA (Juan Carlos Sánchez Duque / DUQUE)
Génesis, paisaje y pseudo-naturaleza en sistemas generativos
La exposición titulada “Meta-Natura” comprenden en su conjunto tres piezas: El vídeo titulado “Topología del paisaje” con una duración de seis minutos y medio; El vídeo “Antes de la forma (memoria acuosa)” de una duración aproximada de dos minutos; y la serie de diez vídeos titulada “Meta-Natura” con duraciones entre dos minutos y algo más de tres minutos. Los dos primeros vídeos son de formato horizontal y el resto en formato vertical.
La serie “Meta-Natura” se sitúa en un territorio crítico donde convergen génesis, paisaje y generación artificial, proponiendo una reflexión sobre la vida no como estado dado, sino como proceso, latencia y posibilidad. Al igual que en “Antes de la forma (memoria acuosa)” y “Topología del paisaje”, la obra desplaza el foco desde la representación hacia las condiciones de aparición de lo vivo y de lo natural en un contexto mediado por sistemas algorítmicos.
El punto de partida de “Meta-Natura” es un paisaje real marcado por la imposibilidad: el río de las minas de Riotinto, un entorno químicamente hostil donde la vida vegetal no puede prosperar. Este territorio funciona como una zona de latencia negativa, un espacio donde la génesis ha sido interrumpida. Frente a esta ausencia, la obra no plantea una restauración ni una promesa tecnológica, sino la construcción de una pseudo-naturaleza: una naturaleza generada, simulada y transgresora que emerge únicamente en el plano de lo artificial.
Esta operación conecta directamente con “Antes de la forma (memoria acuosa)”, donde la vida es pensada como estado previo a la estabilización formal. En ambos casos, la obra se sitúa en un umbral: allí donde la materia aún no ha cristalizado en organismos reconocibles, o donde la naturaleza ya no puede operar por sí misma. La inteligencia artificial actúa aquí como medio generativo que reactiva una memoria visual y simbólica de lo vivo, produciendo formas que no responden a una lógica biológica, sino a una memoria aprendida, acumulada en sistemas de representación.
Las mutaciones que atraviesan “Meta-Natura” —raíces que devienen extremidades animales, ojos humanos incrustados en tallos, cuerpos nonatos integrados en estructuras vegetales— no funcionan como anomalías, sino como manifestaciones de una vida especulativa. Estas formas híbridas desestabilizan las jerarquías entre especies y reinos, situando la obra en un espacio donde lo vegetal, lo animal, lo humano y lo artificial se pliegan unos sobre otros. La vida aparece, así como exceso, proliferación y mezcla, más cercana a lo ancestral y lo monstruoso que a una idea armónica de naturaleza.
Desde esta perspectiva, la serie Meta-Natura dialoga también con Topología del paisaje, al concebir el entorno no como escenario fijo, sino como estructura relacional y procesual. El paisaje no es un fondo pasivo, sino un sistema que se produce y se reorganiza continuamente mediante reglas generativas. En este contexto, la topología permite pensar el espacio como una red de relaciones dinámicas, donde lo importante no es la forma final del paisaje, sino su capacidad de transformarse, regenerarse y persistir como sistema.
La noción de paisaje, tradicionalmente asociada a la contemplación y a la distancia, se ve aquí radicalmente desplazada. En estas obras, el paisaje no se observa desde fuera: se habita, se atraviesa y se genera. Ya sea el medio acuoso primigenio, el bosque procedimental o el cauce estéril
del río Tinto, el espacio se presenta siempre como un campo activo, en tensión entre lo natural y lo artificial, entre lo posible y lo imposible.
Estas piezas articulan una reflexión sobre la condición post-natural del paisaje contemporáneo. La máquina, alimentada por patrones culturales, estéticos y afectivos, no se limita a imitar la naturaleza, sino que se convierte en un agente generativo capaz de producir nuevas formas de lo vivo. Lo artificial deja de ser antagónico a lo natural para convertirse en su prolongación especulativa.
Este corpus de obras no propone respuestas cerradas, sino un espacio de interrogación: ¿qué significa hoy hablar de génesis, de paisaje o de vida cuando estos conceptos están atravesados por simulaciones, algoritmos y sistemas autónomos? Al situarse antes de la forma, en la topología del paisaje y más allá de la naturaleza, el trabajo plantea una visión donde la creación surge precisamente de la latencia, la mutación y la imposibilidad, activando una memoria profunda de lo vivo que persiste incluso allí donde la naturaleza ha sido negada.
